La pesca en los distintos ambientes marinos

En la moderna pesca deportiva es de vital importancia conocer los ambientes en los que vive la fauna marina y, en relación con dichos ambientes, las especies de peces que lo frecuentan. Acto por el cual, a continuación se explican las distintas variedades de ambientes marinos y las distintas especies que albergan.

Costas altas y rocosas: Están formados por promontorios, por montañas que se sumergen a pico exponiéndose a la erosión incesante del mar y por tierras altas. En los escarpados fondos próximos, la vegetación casi no existe, ya que la acción del oleaje, de las mareas y las corrientes alisa incesantemente las pareces rocosas impidiendo el crecimiento de las algas.

Esta zona –aun siendo sugestiva desde el punto de vista estético debido a la intensa coloración azul del fondo- ofrece a la fauna marina pésimas condiciones de vida, incluso donde la zona rocosa sumergida presenta el aspecto casi recortado de las formaciones coralinas y después se abisma en los escarpados fondos arenosos y casi privados de flora.

Esta zona es poco apta para la pesca deportiva, salvo la captura de alguna raya o una morruda, o peces de mayor tamaño y aprecio que están de paso.

Costa rocosa acantilada con escollos cercanos: Con frecuencia, al desplomarse las costas acantiladas y rocosas, aparecen a corta distancia de ellas formando círculos, escollos aislados que emergen de la superficie del mar como pequeñísimos islotes. La parece rocosa emerge con una pendiente moderada y se une a la de los escollos que la circundan, formando cavernas o sitios quebradizos aptos para la residencia estable de grandes peces de fondo como el exquisito mero y para las evoluciones de la lubina, otro ejemplar muy apreciado.

Costa rocosa de caída gradual: La costa cae lentamente hasta la superficie del mar, bajo el cual aumenta su pendiente hasta encontrar, no muy lejos de la orilla, fondos casi aplacerados generalmente arenosos. Estos fondos pueden servir de hábitat a congrios, morenas y, a menudo, a selpas y corvinas.

Costa rocosa de caída gradual rodeada de escollos: Estos fondos, semejantes a los descritos anteriormente, ofrecen al pescador mayor posibilidades de capturas cuando la plataforma arenosa está cortada por grandes escollos submarinos o que apenas salen a flor de agua. En los profundos tajos se esconde el mero y la morena; mar arriba, entre los escollos, el sargo y la oblada y, sobre el fondo arenoso, la corvina y, algunas veces, la apreciadísima dorada.

Las escolleras: Las escolleras, naturales o artificiales, constituyen el lugar preferido por los pescadores, por cuanto la vida de distintas especies de peces se desarrolla entre los peñascos, en las fisuras creadas por los escollos horadados al superponerse, en las profundas quebradas. Allí se encuentran los exquisitos dátiles del mar, las actinias, que agitan famélicas sus hojas corolas, tanto que han sido denominadas anémonas de mar; allí, los erizos de mar, con sus negros aguijones brillantes, excavan sus cuevas; y los pendencieros pagros. Desde las fisuras otean los cangrejos morunos, prestos a agarrar la presa con sus formidables tenazas o a huir del pulpo presador.

Para los pescadores expertos las escolleras reservan ejemplares muy importantes, como el sargo real, la mojarra, el raspallón y con frecuencia la codiciada lubina. 

Fuente: Libro “La pesca deportiva en el mar”. Editorial “De Vecchi”. Autor: Alcides Mazzanti.

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